Hace poco llegó un marciano a la casa de Lucio, y parece que vino para quedarse. Al menos, eso le dijeron. Como el marciano no sabe hacer nada solo, hay que darle de comer y bañarlo, entre otras cosas. Lucio tiene que compartir el cuarto con él y, por las dudas, aprende a cuidarlo, aunque todavía no esté muy convencido de que sea una buena idea convivir con un marciano. 
Disponible en Edelvives Argentina.

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